Era mi amigo
Le tenía confianza.
Es mi amigo.
Es mi amigo.
Es. Mi. Amigo.
Él Vino.
A mi casa, yo lo invite.
Era para hablar del pasado.
Era para hablar del presente.
Era para hablar del futuro que le quería tener.
No sabía que iba a pasar.
Cuando llegó, me puse nerviosa.
Dolor de estomago,
Sudor frío.
Raro.
¿Por qué me siento así?
Es mi amigo.
¿Qué me pasa?
El nerviosismo duplicó cuando él pidió:
“Hablemos en otro lado.”
Se podría entender, en casa había gente que él no conocía.
Fuimos a la cocina,
Dijo que no.
Fuimos a mi cuarto,
Pidió de cerrar la puerta.
Mi guata dio un vuelco.
Tenía ganas de vomitar.
¿Comí algo raro?
¿Estare enferma?
¿Por qué él me pone tan nerviosa?
Nos sentamos en mi cama y comenzamos a platicar.
Me quería ir.
Y no entendía porque.
“Es tu amigo, tenle confianza.”
Me decía a mi otro yo, asustada, que esta decía:
“Algo anda mal, nos tenemos que ir.”
¿Por qué no escuche mi voz asustada?
Porque el es mi amigo.
O creía que lo era.
Al hablar, el se acercaba.
El me tocaba,
Los brazos, las piernas, mi panza.
Parecía bastante inocente.
Yo esquivaba todo.
Y hacía excusas en mi cabeza,
Tratando de explicar lo que él estaba haciendo.
Me lanzaba indirectas,
Hablaba del noviazgo,
Del matrimonio
Y siempre salía el tema de besar.
Y cada vez que lo hacía,
Miraba a mis labios,
Signo universal de:
“Te quiero besar”
¿Qué está pasando?
Estaba incomoda,
Nerviosa,
Con miedo
Y confundida.
Le dije que él era un buen amigo.
Que le tenía confianza.
Que hasta, se ha vuelto de una manera alguien muy cercano.
Como familia, casi.
Esas eran mis indirectas para él.
El no quiso entender.
No quería parar.
¿He hecho algo para que él piensa que me puede besar?
¿Como estoy vestida?
¿Parezco interesada?
Quería llorar,
Quería que él se vaya.
Ya no podía más.
A mi quinta escapada para: “Tomar agua”,
El tranca la puerta
Con su pie.
Yo me reí nerviosa.
Al parecer solo podía hacer eso.
“Ya poh, dejame salir.”
El no quería.
No me dejaba.
Al ver que yo insistía al abrir la puerta,
El se puso al frente de ella.
Me ganaba de 2 cabezas.
No quería que me vaya.
El creía que era un juego.
Que yo, lo tomaba como un juego.
Me asuste.
El aire se me entrecortaba.
¡Me tenía que ir!
“¡Dejame salir!”
Se sorprendió con mi grito,
Se pudo oír mi miedo,
o al menos me sentía muy asustada.
Tome esa oportunidad para escapar.
En el salón, seguían mis invitados.
Estaban tan tranquilos,
En cuanto ami,
Había presensiado
Un remolino en mi ser.
Quería su ayuda,
La de mis hermanas,
Las de mis papás.
Pero yo me seguía diciendo:
“Él es tu amigo”
Él es mi amigo.
O él era mi amigo.
Él nunca lo fue.
Le cuento a Ambar,
Que estaba ahí,
Rapidamente todo.
Ella se asustó,
Pero siguió sonriendo,
Porque el apareció.
“¿Podemos hablar?”
Me pregunta, yo le digo que si.
Pero esta vez no en mi pieza.
Cerca de la entrada, porque ya no lo puedo ver.
Sigo sonriendo.
Sigo siendo amable.
Sigo siendo una buena anfitriona.
Sigo aparentando que no me haya pasado nada.
Mismo si en ese momento,
Le quería escupir,
Gritarle en la cara,
Golpearlo,
Y sacarlo a patadas de mi casa
Por haberme hecho sentir así.
Pero no lo hago.
Mi cuerpo y mente no creen
A la voz de la razón.
“Él es tu amigo, nunca te haría daño.”
Me repito.
En esa última conversación,
El me hizo sentir peor.
Insinuó que era maraca,
Que era puta,
Que era libre y suelta,
sin sentimientos
Ni emociones.
“Ya has besado mil veces,
¿Qué tiene otro beso más?”
Golpe bajo, amigo.
Es porque NO quiero.
¿Haz alguna vez escuchado la palabra no?
No quiero besarte,
No quiero que me toques,
Que me llames hermosa,
Bella o sexy.
O que me digas que tengo un cuerpo perfecto.
¿Y qué paso?
No entendío.
No entendío la palabra no en mi frase.
Y ahí es donde tomé las peores de las excusas.
“Ya estoy con alguien”
Y ahí entendío.
Al decir que estaba con alguien totalmente imaginario,
El entendío.
Paro sus avances.
No entendío todo lo que le decía antes,
Pero con una mentira, al paro.
Y además entendío que era el momento de irse.
“Es mejor que te vayas”
Y se fue.
Sin decir adiós, ni nada.
Tampoco quería que él este otro minuto más.
Y yo seguía con mi sonrisa,
Mi confusión
Y mi miedo.
Pero sonreía.
“El es tu amigo,
Estas siendo dramática
Por algo que no paso.
Para de ser rídicula.
Deberías llamarlo
Y pedirle perdón
De haberlo sacado de tu casa de tal manera.”
Quería llorar pero no me dejaba.
¿Por qué lloraría?
No había pasado.
¡NO PASO NADA!
Que mentira.
Una bomba nuclear
Viene de estallar
En mi casa,
Mi pieza
En mi lugar.
Pero lo ignore.
Porque “Él es tu amigo”.
Eran las dos de la mañana,
No podía dormir.
Me dolía la guata.
No había visto mi celu desde la tarde.
¿Por qué?
Por un solo mensaje:
“Por más de lo que quieras, no se lo digas a X”
Era de mi amigo.
Me lo envio minutos después de salir de mi casa.
Enviado y leído hace más de 9 horas.
Y estalle.
No podía respirar más,
No paraba de gritar.
Mi visión se ha vuelto negra.
Me dolía todo mi cuerpo.
No podía sentir más mis manos.
Sentía que me iba desmallar.
Quería llorar pero ninguna lágrima salía.
Mis piernas no soportaron más mi peso,
Y me caí por atrás,
Haciendo caer mi espejo conmigo.
Sentía que gritaba a todo pulmón,
Pero solo se escuchaba un gemido ahogado de mi parte.
Me había olvidado de como respirar.
Quería mi mamá.
Decía su nombre.
Pero ella no estaba.
Estaba tan lejos.
Al mismo tiempo no quería llamarla por teléfono,
Eran las 5 de la mañana
Donde ella estaba.
Cuando finalmente,
Logro calmarme,
Cojo mi celu.
En esa maniobra veo el desastre que cree:
Mi espejo estaba en el suelo,
Roto en el extremo,
Reflejo mostrando mi cara roja y adolorida.
Mi brazo derecho sangraba ligeramente.
Me corte con un pedazo del espejo.
“No es para tanto, no duele mucho.
No es la primera vez que tengo esta crisis de angustia.”
Llamo a alguien que se que me puede ayudar:
“¿Sam?”
Le conte todo.
Y al final de la historia,
Las dos estamos muy sensibles.
Yo llorando torrentes.
Finalmente llorando.
Pidiendo que mi mamá venga.
No paraba de preguntar:
“¿Qué ha pasado?; ¿Qué ha pasado?”
Era como un disco rayado.
Pero en realidad,
Era solamente una niña aterrorizada,
Abrazando su propio cuerpo,
Por si algo iba a pasar..
No entendía que lo que me pasó era un nivel de grave.
Y tampoco quería que se volviese algo muy importante.
Quería dormir y que al otro día,
Todo lo que había pasado solo sea una pesadilla.
No quería que sea verdad,
Porque “Él es tu amigo”.
Pero al hablar con Sam,
Me di cuenta que él no es mi amigo,
Nunca lo fue.
Me hizo sentir mucho peor que los últimos seis ocho meses pasados,
Me sentí sucia.
Me sentí usada.
Humillada sin fín.
Estaba confundida.
Tenía miedo de mi pieza,
Donde todo había pasado.
Quería vomitar.
Me sentí fea, en todos los sentidos posibles.
Tenía tanto miedo de estar sola en mi pieza.
No paraba de llorar.
Sentía que merecía esto por no darme cuenta de nada.
Mis ojos estaban rojos.
Estaba exhausta.
Pero ni loca me metería en mi cama.
No podía.
Cambie las sabanas de mi cama.
Cambie la posición de mis libros.
Doble toda mi ropa.
Y al mismo tiempo, estaba como fondo,
Voces de una serie random,
Para ahogar el silencio agobiante.
Todo para pensar en otra cosa.
Y funcionaba por momentos.
Y magicamente ya eran las 7.
Mis papás envían un whatsapp al grupo de la familia.
Y yo respondo.
“¿No puedes dormir?”
Mi papá pregunta.
“Me desperté hace dos horas.”
Le escribo.
“Mentirosa” Me dije.
Les quería contar.
Pero antes de mandarles un mensaje que diga.
“Les puedo llamar, es urgente.”
Una “visión” me para.
Veo a mis padres decepcionados.
Sentía que ellos me echarían la culpa,
Hasta yo me echaba la culpa.
¿Por qué estaba en la casa?
¿Qué hacía él ahí?
¿Por qué lo dejaste en tu pieza?
¿Por qué cerraste la puerta?
¿Por qué lo dejaste tocarte?
¿Por qué no hiciste nada?
¿Por qué lo proteges?
Ahora que lo pienso,
Esas preguntas eran para mi, de mi.
Estaba avergonzada de no haber hecho más,
Que no les conte a mis padres.
Y es posible que ellos nunca me hubiesen preguntado eso.
O al menos no todo.
Él estaba en mi casa porque yo lo invite,
Él me había escrito el día anterior,
Y me había dicho que estaba en Santiago.
Y que el dos de marzo,
El se iba a su país.
El era mi amigo,
Y lo quería ver una última vez,
Hablar con él
Y especialmente,
Que el conozca mis nuevos amigos
Que estarían en casa al mismo tiempo.
Yo no sabía que él quería hablar a solas por tanto tiempo,
Yo había entendido que quería decirme algunas cosas en privado,
Y después él socializa con mis amigos.
No fui yo que cerré la puerta.
Al principio la deje abierto mismo si él
Insistió en cerrarla.
Fue mi hermana que lo hizo,
Porque ella tenía que cocinar
Y para dejarnos privacidad.
Pero ella no sabía lo que pasaba.
Cuando hablábamos,
El se acercaba,
Y yo iba más lejos.
Tenía en cuenta de que,
Ninguna parte de mi cuerpo lo toque.
Porque todo me ponía incomoda.
Y cuando él preguntaba:
“¿Por qué te pones tan lejos?”
Yo -aparte de sentirme débil y estúpida-
Le respondía:
“No, nada. Quiero mi espacio.
Para estar más comoda.”
El ignoraba lo que yo decía,
Diciendo:
“¿No tienes confianza en mi?
Soy tu amigo?”
¿Comó uno no se siente mal
cuando alguien te dice eso?
No hice nada porque
No pensaba que podía.
Que el era mi amigo.
Es Bahá’í.
De año de servicio.
Mayor.
Le tenía confianza.
EL ERA MI AMIGO.
Todos mis amigos le tenían confianza,
¡Mis padres lo conocen!
Entonces, ¿por qué yo no?
Y no quería ser la niña que se pone incomoda
Por una “tocadita”.
Ya le había dicho de todas las maneras,
Indirectas y directas de:
“Para de tocarme”.
Pero el no me hacía caso.
Y yo tampoco quería insistir por algo
Que puede insignificante.
E ignore mi sentido común de correr.
Sentía que lo que pasaba,
No era realmente grave,
Que mi imaginación lo exageraba,
Que no era realmente grave.
Y que al decir algo,
El se iba a enojar,
Diciendo que soy ridicula.
“Él es mi amigo”
No sabía si repetirme eso
Era para convencerme,
O yo solo pretendía sentirme convencida
De que no me hará ningún daño,
Porque el es mi amigo.
Al otro día,
Se los conté a Sam y Vale,
Que estaban en mi casa.
Ellas ayudaron mucho:
Con el sentimiento de culpa,
Y de ridiculez.
El día después, solo llore.
Era sábado, estaba en Centro Kellewün.
Y lo único que quería hacer era decirles a todos.
Le quería decir a X todo.
Quería dañar a la persona que me hizo sentir así.
Y eso me hacía sentir peor.
Dañar a el que te daño.
Pero quería mucho más
Tener gente a mi lado,
Para protegerme.
Human shield kind of vibe.
Le conte a mi hermana,
Y aparte de ser humillante contarle,
Al mismo me sentí tan feliz
Que ella me apoye.
Les quería contar a mis padres.
Pero el sentimiento que ellos,
Me irián a culpar,
seguía constante en mi.
Le quería contar a X,
Pero tenía miedo que el me llame de mentirosa,
Que ya no quiera hablar conmigo,
Que diga que sea mi culpa
Y que pierda su amistad.
Tenía miedo de ser juzgada
Por cualquier persona
Por cualquier razón:
Porque lo invite
Como no me di cuenta
Porque no hice nada
Porque no cobro venganza
Porque no le conte a un adulto o a mis padres
Porque le pedi juramento de no contar nada
a las pocas personas que les conté.
¿Por qué no hice todo eso?
Porque sigo sin entender lo que me ha pasado,
En su totalidad.
Porque una parte de mi sigue pensando
Que es mi culpa todo:
Por no darme cuenta,
Dejarlo entrar a mi casa,
Porque sigo queriendo pensar
Que lo que me paso no es tan grave.
Mismo si siento que es la muerte.
La venganza no me ayudaría.
Querer que el sufra me sentiría peor.
Y mucho más sentir culpa
Por no contarle a mis padres.
Lo único que quiero,
Es poder lograr olvidarme de esto,
Y volver a estar en mi pieza sin miedo.
Pero también no quiero
Que le pase a nadie más.
Y por lo que me han dicho,
No fui la única en caer en “charme”.
Claro son solo rumores,
Pero Valentina también fue víctima de otra manera.
No se que hacer.
Tengo miedo.
Tengo pesadillas.
No quiero y no puedo dormir.
Tengo miedo de mi pieza,
Que era mi lugar de protección.
Y todo esto por tener confianza a un amigo.

Comments
Post a Comment